Why the energy transition moves at different speeds across countries

RSE en Omán: impulsando la educación técnica y la energía sostenible



Omán es un país con más de cinco millones de habitantes cuya economía ha dependido históricamente del petróleo y el gas. Ante la volatilidad de los mercados energéticos y la presión global por reducir emisiones, el país enfrenta el doble reto de diversificar su matriz energética y asegurar empleo digno para su población joven. En ese contexto, la responsabilidad social empresarial (RSE) se convierte en una palanca para impulsar formación técnica, crear capacidades locales y acompañar una transición energética que sea técnica, social y ambientalmente responsable.

Prioridades nacionales y marco institucional

El sultanato ha promovido políticas de empleo nacional —la llamada omanización— y ha apoyado la expansión de la formación técnica mediante instituciones públicas y centros de capacitación. Las prioridades relevantes para la RSE son:

  • Formación y empleabilidad: impulsar la integración de trabajadores omaníes en puestos cualificados dentro del sector energético.
  • Desarrollo tecnológico: fomentar la transmisión de conocimientos en energías renovables y en prácticas de eficiencia energética.
  • Protección social y ambientales: reducir al máximo los efectos locales derivados de grandes obras energéticas y asegurar condiciones de seguridad industrial.

Clases de acciones de RSE que están generando efectos significativos

Las empresas del sector energético y sus proveedores han desplegado distintas modalidades de RSE que conectan formación y transición energética:

  • Programas de aprendizaje técnico y pasantías: formación práctica en obras y plantas solares, eólica o en instalaciones de hidrógeno, con certificación y ruta de empleo directa.
  • Alianzas con centros técnicos y universidades: desarrollo conjunto de planes de estudio, módulos de energías renovables y cursos de seguridad industrial adaptados a necesidades locales.
  • Recalificación laboral: cursos para trabajadores del sector hidrocarburos que desean migrar a roles en energías limpias y eficiencia energética.
  • Proyectos pilotos comunitarios: electrificación mediante paneles solares en zonas rurales, combinada con formación para operación y mantenimiento local.
  • Fomento de emprendimiento técnico: incubadoras y fondos semilla para startups locales que desarrollan soluciones de eficiencia energética, almacenamiento o servicios de mantenimiento.

Ejemplos sobresalientes en Omán

  • Programa de capacitación vinculado a proyectos solares en regiones del interior: varias empresas energéticas que participan en grandes plantas fotovoltaicas han establecido convenios con colegios técnicos para ofrecer cursos prácticos y empleos garantizados en la fase de operación. El modelo incluye formación en instalación, operación de inversores, seguridad eléctrica y gestión de activos.
  • Iniciativa de formación para hidrógeno verde en la costa de Duqm: en torno a los proyectos industriales en Duqm se han diseñado programas de formación enfocados en procesos electroquímicos, seguridad en plantas de nueva generación y gestión de subcontratistas locales. Además de la componente técnica, la RSE contempla formación en gestión ambiental y derechos laborales.
  • Programas de omanización con cláusulas sociales en contratos: contratos de construcción y operación de infraestructura energética incluyen requisitos de empleo local y de inversión en formación. Estas cláusulas han favorecido la contratación de graduados técnicos provenientes de institutos regionales.
  • Proyectos comunitarios de energía distribuida: compañías energéticas y organizaciones no gubernamentales han impulsado instalaciones solares para escuelas y centros de salud en comunidades costeras, combinadas con talleres para formar a técnicos locales en mantenimiento y monitoreo remoto.
  • Alianzas público-privadas para certificación técnica: acuerdos entre ministerios, empresas y centros de formación han permitido homologar certificaciones que facilitan la movilidad laboral entre proyectos y elevan estándares de seguridad y calidad.

Impacto medible y beneficios

Las acciones de RSE orientadas a la formación técnica y la transición responsable ofrecen resultados tangibles:

  • Mayor empleabilidad local: programas con colocación directa han llevado a que cientos y en algunos casos miles de jóvenes obtengan empleo cualificado en operaciones energéticas.
  • Reducción de brechas de competencias: la alineación de currículos técnicos con demandas del sector ha acortado el tiempo de integración laboral y mejorado la productividad.
  • Fortalecimiento de la cadena de valor local: la disponibilidad de técnicos formados permite que proveedores locales atiendan mantenimiento y servicios, reduciendo dependencia de mano de obra extranjera especializada.
  • Mejora de la aceptación social de proyectos energéticos: la inversión en capacitación y beneficios comunitarios disminuye resistencias y facilita permisos y operaciones.
  • Responsabilidad ambiental operativa: formación en prácticas seguras y gestión ambiental contribuye a reducir incidentes y mejorar el desempeño ambiental de plantas y obras.

Retos habituales y sugerencias para robustecer la RSE

Aunque hay avances, persisten obstáculos que requieren atención:

  • Desajuste entre oferta formativa y tecnología emergente: los centros técnicos necesitan renovar sus planes para abarcar almacenamiento, digitalización y operaciones vinculadas al hidrógeno.
  • Sostenibilidad de los programas: numerosas iniciativas dependen de proyectos de corta duración; resulta clave estructurar modelos duraderos que garanticen capacitación y empleo más allá de la fase constructiva.
  • Inclusión de mujeres y grupos vulnerables: se requieren acciones firmes que faciliten la participación de estos colectivos en la formación técnica y en las oportunidades laborales del ámbito energético.
  • Medición de impacto social y ambiental: las empresas han de comunicar indicadores precisos sobre empleo, calidad de la capacitación y mitigación de emisiones ligados a sus programas de RSE.

Prácticas recomendables que pueden reproducirse

  • Diseño de itinerarios formativos vinculados a roles laborales concretos: programas que integran módulos aplicados, prácticas en entornos reales y acuerdos de inserción laboral al concluir.
  • Financiación compartida: modelos en los que empresas, administraciones públicas y centros educativos aportan recursos para infraestructura, espacios de laboratorio y especialistas técnicos.
  • Certificación reconocida por la industria: validación de habilidades que facilite el tránsito profesional dentro de la región.
  • Participación comunitaria: integración de referentes locales en la formulación de iniciativas y en la selección de participantes para garantizar relevancia y equidad.
  • Transparencia y trazabilidad: publicación de reportes sobre inversión en capacitación, cantidad de personas formadas y efectos en empleabilidad y gestión ambiental.

Trayectoria futura: hacia una transición energética responsable centrada en capital humano

Las experiencias en Omán evidencian que la RSE puede funcionar como una herramienta estratégica capaz de armonizar metas corporativas y sociales, al impulsar la capacitación de una fuerza laboral competente, fomentar la creación de oportunidades económicas locales y favorecer la adopción sostenida de tecnologías de bajas emisiones. Para consolidar este proceso se requiere continuidad en las políticas, inversión en la modernización tecnológica de los centros de formación y métricas precisas que permitan medir de qué manera la educación técnica aporta a una transición energética más justa y eficaz. Este planteamiento sitúa al capital humano como eje de la transformación energética, convirtiendo desafíos estructurales en beneficios competitivos y sociales para el país.

By Sofía Hernández

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